El empresario, al encargar una página web a un diseñador está dejando en sus manos la imagen de su empresa por pasar a ser un "escaparate" al resto del mundo.
Al encargar la imagen de su empresa, está dejando su futuro en manos del diseñador y necesita que éste sea cercano, que sea una persona visible, no una publicidad en internet ni un contestador al otro lado del teléfono. Necesita a alguien tangible, con quien compartir sus inquietudes y a quien transmitir el espíritu de su proyecto, en definitiva, alguien en quien confiar.
También necesita, por supuesto, un seguimiento de dicha página. Necesita saber sus posibilidades o falta de ellas, limitaciones, sus horizontes. Necesita saber si su página será visible en internet, de qué manera y a cuantos usuarios.
Mi proyecto es este. Dar servicio, confianza, cercanía, resultados siempre desde la máxima claridad y honradez.